La Influencia de la respiración en las crisis de ansiedad

 

 

Crisis de ansiedad. La influencia de la respiración en las crisis de ansiedad. Habitualmente sólo utilizamos una parte de la capacidad funcional de los pulmones, con frecuencia la parte superior. Uno de los motivos por los que  cuando nos encontramos ansiosos, sentimos sensaciones fisiológicas desagradables, es porque sin darnos cuenta, no utilizamos toda nuestra capacidad pulmonar y nuestro ritmo de respiración es demasiado rápido y superficial. Cuando esto sucede, estamos hiperventilando. Con la hiperventilación se producen una serie de cambios químicos como es el cambio en el PH de la sangre, directamente responsable de algunas sensaciones corporales y mentales que experimentamos. Si se mantiene esta pauta respiratoria anómala durante un tiempo, las sensaciones corporales pueden llegar a ser muy alarmantes. Además, la respiración rápida y alterada da lugar a otros cambios como al descenso en el bicarbonato de la sangre, cambios en la composición de la orina e hipocalcemia. Esto último puede producir espasmos, temblores y calambres en las extremidades. La hiperventilación puede producir fatiga y cansancio general, falta de concentración y memoria, cambios repentinos de calor a frío…Se puede llegar a sentir presión y dolores en el pecho debidos a la aerofagia y/o al uso excesivo de los músculos intercostales superiores. Este tipo de respiración genera un mayor trabajo cardiovascular y una mayor intoxicación general del organismo, lo que facilita la aparición de ansiedad, depresión y fatiga física.

La influencia de la respiración en las crisis de ansiedad está ampliamente demostrada, Una adecuada respiración en la que los pulmones se expandieran al máximo por la acción combinada de los músculos intercostales y del diafragma regula la tasa cardíaca, mejora el funcionamiento general del organismo, produce efectos de relajación y ayuda a controlar la ansiedad.

Aunque es posible el control voluntario de la respiración, lo cierto es que su regulación habitualmente es automática, especialmente en aquellos momentos más importantes, cuando se emiten respuestas emocionales, pues dificultan centrar la atención en los patrones respiratorios, que además se suelen alterar. Por eso, el objetivo es aprender el adecuado control voluntario de ésta para posteriormente automatizarlo de forma que su regulación se mantenga incluso en las situaciones problemáticas. Se trata de hacer una utilización más completa de los pulmones facilitando una respiración diafragmática más completa en la que los pulmones se mueven de forma pasiva como consecuencia del movimiento de los músculos intercostales y del diafragma.

Resulta fácil aprender a controlar la respiración y puede producir resultados interesantes tras períodos de uso breves. Por estas razones es una técnica muy adecuada para la mayoría de las personas siendo útil incluso cuando sólo se dispone de cortos intervalos para retomar el control de la activación.

 

 

 


 

 

 

 

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